Hoy he recorado, así de repente, que no había subido mis dos últimas tartas, y es que en julio cerré por vacaciones hasta septiembre, que con este calor no hay dios que se haga con el fondant.
Ésta primera la llevé al último curso de Tartacadabra a modo de agradecimiento por lo maravillosas personas que son Lara y Julio, pero eso merece un post aparte, lo prometo para la vuelta de las vacaciones. No veais que mal lo pasé, ¿cómo se me ocurre llevarle a la reina del fondant una tarta? Me dijeron que les había gustado mucho, pero no sé yo… Por lo menos graciosa estaba!
Y ésta me la encargó Patricia para sorprender a su novio en el día de su boda. Ellos ya tenían concertada su tarta para el banquete, pero Patricia quería darle la sorpresa a su marido con una tarta sobre lo que más le gusta: el esquí. Estuvimos hablando varios meses, le enseñé un “boceto” y le gustó, así que seguimos adelante con su idea, tenía clarísimo lo que quería!!! Yo estuve nerviosísima hasta que me escribió al día siguiente para decirme que les había encantado y que el novio había alucinado. Lo digo siempre, pero no hay mejor recompensa que esa.
Tengo que reconocer que no sabía muy bien cómo hacer el telesilla y me ayudó mi amiga Maíta (con “me ayudó” quiero decir que lo hizo ella) que es una estupenda arquitecta y le encanta hacer maquetas ¡¡¡¡Gracias Mai!!!!!
No sé si se apreciará en las fotos pero era enoooooooooooooooooooooooorme. Mil gracias a Patricia por confiar en mí para un día tan importante.






