TARTA PARA UNA PSICOLÓGA

De cuñados anda el juego últimamente. Mi hermana pequeña, Carmen, tiene una cuñada con la que se lleva fenomenal y que se porta súper bien con ella. Hoy ha sido su cumpleaños y no sabía muy bien qué regalarle; y como ya empieza a ser tardición en la familia pensamos en hacerle una tarta única y exclusivamente para ella: personal e intransferible, como el DNI. Y como Lorena es psicóloga y en casa estamos todos medio chalaos, se nos ocurrió que un señor con camisa de fuerza podría resultar divertido. La rubia es Lorena, aunque me ha salido bastante rechoncha y ella no lo es para nada, de hecho es bastante mona. Pero lo mejor de Lorena es que es un encanto, que cuida muchísimo a mi hermana y que es un solete, así que hemos (Carmen me ayudó) hecho la tarta con toneladas de cariño. Y de chocolate. Que por cierto, ¿es que a la gente sólo le gusta el chocolate? A veces me dan ganas de explicar que existe todo un mundo de sabor y color fuera del chocolate; y eso que me confieso fan y adicta. Bueno, que me lío: bizcocho de chocolate, bañado en leche aromatizada con avellana y relleno y cubierto de mousse de chocolate puro; decorado con fondant de leche -que cada día me gusta más- y puntitos en glasa real.
Pdta: leer “K’estoy mu loco” pensando en un cani mordiéndose la lengua y alzando el puño en señal de amenaza. Los que desconozcan el término “cani” clicken aquí

 Perdón por las fotos, han quedado oscurísimas y fatal, si me mandan alguna decente edito.