Lo primero que pensé cuando Nuria me dijo que quería que le hiciese la tarta de su boda fue: pánico!!!!! Pero pronto empezamos a hablar y a perfilar la idea general. Como toda la boda giraba en torno al cine eligieron una tarta falsa para cortar (sólo era real el piso pequeño) y la friolera de 200 cupcakes (a los que no los hice fotos porque estaba nerviosísima) de red velvet, de carrot cake, de chocolate blanco y negro y de naranja-chocolate. Además estaba decorada con cuatro jarrones con diferentes tipos de chucherías: nubes blancas, bolas de chocolate blanco y negro y regalices blancos y rojos. Tampoco les hice fotos a los carteles de los sabores, que eran como cartilitos de cine mudo.
La idea de la tarta la sacó Nuria de una que encontró en internet, no sé de quién es pero el diseño no es mío. Las fotos que veis impresas son comestibles, las tuve que pedir a Madrid pero mereció la pena, quedaron genial! Al final de la boda la gente iba a buscarse y a comerse, jejeje.
Estuve presente en la boda y os aseguro que fue un exitazo. Y esa es SIEMPRE la mayor recompensa.
Muchísimas gracias a Maíta que me ayudó en el diseño de la mesa y los stands.
Y mil millones de gracias a Nuria y Marco por la boda maravillosa que celebraron: llena de detalles, divertida, creativa y diferente ¡¡No esperábamos menos de vosotros, sois geniales!! Os deseo toda la felicidad del mundo, aunque estoy segura de que no os hace falta, sois la pareja perfecta.

















































